APRENDER A PENSAR EN LA ESCUELA
Me he leído el artículo de Julia Molano, "Aprender a Pensar", del cual os adjunto un enlace, que es una traducción y adaptación del artículo original de Mariko Nobori. Y en él nos da 10 pautas a seguir por un maestro/a, para enseñar en el aula el Pensamiento Crítico.
Para empezar, "Pensamiento Crítico" es analizar o evaluar las opiniones y afirmaciones que en la vida cotidiana se aceptan como verdaderas. Es decir, cuestiona las impresiones particulares y detecta lo verdadero de lo falso.
Para llevarlo a cabo se necesita realizar un proceso cognitivo, mediante el cual se da uso al conocimiento y la inteligencia, pero también se requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad, todo ello para llegar al posicionamiento más razonable.
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| http://teconologiaenlaeducacion.blogspot.com.es/p/pensamiento-critico.html |
Para enseñar a pensar al alumnado, los docentes del KIPP King Collegiate High School de California, EEUU, nos dan 10 pautas a seguir en la escuela:
1.-Pregunta.
El docente tiene que estimular la curiosidad del alumnado, para que éste último
formule todas las preguntas posibles a lo largo de la lección. Al
principio será el profesor/a quien las pronuncie. También puede dar
varias respuestas y que los chicos/as se posicionen en una u otra, o
bien hacer preguntas dirigidas a respuestas opuestas. Una vez que los
alumnos/as vean la metodología, serán ellos/as quienes las construyan
libremente.
2.- Proporcionarles una pista para llevarles al tema.
El profesor/a puede proponer una pregunta comprometida con términos y conceptos algo subjetivos y difíciles de entender. Luego los define, y a partir de aquí, el alumno/a podrá dar una respuesta argumentada.
3.- Instrumentos para iniciar el coloquio.
Facilitarles giros y conectores con los que iniciar la conversación para que ésta sea más enriquecedora.
4.- Ejemplifica tus expectativas.
Dar ejemplos de las formas de cómo colaborar en la charla, de cómo debatir opiniones, del comportamiento que tienen que aprender, etc.
5.- Fomenta la controversia constructiva.
El debatir conlleva varios puntos de vista. Plantea temas controvertidos y deja a los estudiantes deliberar libremente. Pero previamente el maestro/a tendrá que haberles dado unas pautas de cómo hacerlo sin ofender a ningún compañero/a, en definitiva, tener capacidad de ser asertivos/as.
6.- Seleccionar propuestas del interés del alumnado.
Los temas propuestos tienen que ser de la atracción de los estudiantes, porque éstos se implicarán más. El docente tiene que prepararse la cuestión y puede acompañarse de fotos, vídeos etc. También debe de llevar unas preguntas preparadas para formularlas en el caso de que el debate se estanque.
7.- Crea debates socráticos.
En los debates, los miembros intercambian opiniones para llegar, entre todos, a un resultado de una forma inductiva. El papel del docente es de observador, y sólo guiará cuando la discusión se detenga y no avance.
8.- Evaluar su reflexión con diferentes métodos.
Utiliza varias fórmulas de evaluación, para medir si están aprendiendo a pensar críticamente. Se puede hacer mientras discuten, por escrito, mediante trabajos de investigación, etc.
9.- Permitir que los estudiantes se evalúen entre ellos.
Esto les permite adquirir responsabilidad. Lo pueden hacer mediante una rúbrica facilitada por el profesor/a, o bien, se divide a la clase en 2 grupos y uno evalúa al otro y viceversa.
10.- El maestro/a está en un segundo plano.
Los alumnos conducen la clase, lo que les permite pensar y progresar y llegar a asuntos muchas veces inesperados por parte del maestro/a.
El ser capaz de pensar de una forma crítica concede a la persona habilidades que les serán útiles en su vida diaria. Además será una persona difícilmente manipulable y apta para distinguir entre la falacia.
En la sociedad en la que actualmente vivimos y en la del futuro, donde hay una intoxicación de la información, a la cual se puede acceder muy fácilmente, es necesario que en las escuelas se forme a los educando en un pensamiento crítico, para crear futuros ciudadanos críticos consigo mismos y con la sociedad en general. Que no sean adulterados por personas que busquen su propio interés. Por lo cual, la escuela es una de las instituciones donde se deberían de emplear estas pautas para enseñarles a pensar de una forma crítica muy necesaria para la sociedad actual y del futuro.
Una vez más se vuelve a poner de manifiesto que ciertos principios y objetivos de la escuela no están acorde con los tiempos en los que vivimos. Es cierto que en muchos centros educativos se lleva a cabo la enseñanza de un pensamiento crítico en los alumnos/as, pero aún no está generalizado. Entre todos/as, debemos trabajar para que el aprendizaje de pensar críticamente sea un contenido más en todas las áreas de la educación.


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