viernes, 5 de abril de 2013

QUÉ ENSEÑAR Y CÓMO APRENDER

 AYUDA AL ESTUDIANTE

La recensión que a continuación expongo está basada en el artículo del redactor del periódico El País de Carlos Arroyo, del día 04 de abril de 2013. A continuación os detallo el enlace a su artículo para que lo leáis. Es muy interesante y tiene unos comentarios muy sorprendentes.



En la mayoría de las ocasiones responsabilizamos a los estudiantes de lo poco que aprenden. Es cierto que una parte de responsabilidad tienen, pero no toda. La sociedad en general, y las familias y profesorado en particular, también tienen que asumir esta responsabilidad. Éstos tienen que implicarse más en la educación de sus hij@s y alumn@s. Por lo tanto, hay que ofrecer a los estudiantes alternativas para que mejoren su aprendizaje, y no sólo críticas.

En relación a los docentes, muchos siguen empleando metodologías obsoletas para los tiempos que estamos viviendo.
En clase de Educación y Sociedad, un día el profesor hizo un comentario que no me pasó desapercibido. Señaló que un cirujano del siglo XIX, si le colocásemos en un quirófano del siglo XXI para operar, no podría hacerlo debido al avance de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, si introdujéramos a un maestro del siglo XVI en un aula actual, éste podría desempeñar su función sin ningún problema porque vería que se sigue empleando casi la misma metodología. Y digo "casi", porque algo hemos avanzado, por lo menos en lo de "la letra con sangre entra", afortunadamente. Pero no es suficiente.
http://www.alamaula.com.co/antioquia/libros-revistas/ensenar-y-aprender/2428638
Esto mismo lo he vuelto a ver en el artículo de Carlos Arroyo y me sigue sorprendiendo. ¿Cómo puede ser que la sociedad haya cambiado tanto, y en las aulas se siga empleando los mismos métodos? Por lo cual, no podemos atribuir toda la responsabilidad a los alumn@s.

Aunque en las aulas nos encontramos con una gran tecnología, como ordenadores, pizarras digitales, etc., no se utilizan de forma adecuada. Se podrían obtener muchos más y mejores resultados de ella, que de lo que se logra en la actualidad. 

Pero en realidad, lo importante es la formación, como en nuevas tecnologías, y la forma de aprender. En el proceso enseñanza-aprendizaje, se da más importancia a lo que se enseña, que a las necesidades del niñ@; a lo que el maestr@ conoce, más que a lo que el estudiante necesita; al
http://www.slideshare.net/silmeriza/ensear-a-aprender-11690862
procedimiento, más que al ritmo de la clase; a la teoría, más que a la práctica; a las clases magistrales, más que al trabajo en grupo; al dictado, más que a la presentación; a la información literal, más que a la creatividad; al examen único, más que a la evaluación continua; al estudio individual, más que a los trabajos especiales como forma de descubrimiento; al libro, más que a los recursos tecnológicos; al aprendizaje memorístico, más que al aprendizaje significativo.

Si optamos por un enfoque centrado en el aprendizaje, tendríamos que fijarnos en la segunda parte de lo expuesto anteriormente. Para mejorar la educación hay que centrarse más en el aprendizaje. Esto no quiere decir que los primeros términos, de lo anteriormente expuesto, están mal, sólo que son insuficientes. No nos tenemos que centrar en exclusividad en la enseñanza, hay que hacerlo también en el aprendizaje, para así mejorar el sistema. Ya que para que exista aprendizaje, primero hay que enseñar, pero sin olvidar que quien aprende es el alumn@, por lo tanto hay que centrarse más en él/ella, y ofrecerle alternativas a su aprendizaje.

El autor nos da 3 ideas para mejorar la metodología en nuestras aulas. Cada cual más interesante que la anterior:
  1. Aprendizaje Significativo: basado en la comprensión y en la generación de redes listas para ser ampliadas. Que al alumn@ le sea útil lo aprendido.
  2. Integración de los recursos tecnológicos de forma inteligente, adaptados a cada profesor/a.
  3. Más trabajos complejos, ya sean individuales o colectivos. Y más exámenes creativos.
Todo esto revolucionaría a la escuela y a sus docentes, pero ayudaría a los alumnos en su camino por el aprendizaje.

De todo este artículo me quedo con la frase "sin esfuerzo no es posible el cambio y sin cambio no es posible la mejora". Particularmente, siempre me he dicho a mí misma y a mis allegados que con esfuerzo todo se consigue. No hay que darse por vencido, aunque te vengan mal dadas. "Esfuerzo" es la premisa que mis progenitores me enseñaron. Seguiré esforzándome para que con mi pequeña aportación, junto con la contribución de tod@s, podamos conseguir la mejora que tanto necesita nuestro Sistema Educativo y para ello, tenemos que empezar a hacerlo desde dentro de las aulas.



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